Librerías de Buenos Aires


En Buenos Aires llama la atención la gran cantidad de kioscos y librerías que te encuentras. No sabemos si responde a un hábito de lectura muy extendido, pero lo cierto es que la oferta es muy amplia y variada. En Corrientes son características la grandes librerías abiertas a la calle con pilas de libros a precios rebajados. Pero lo más atractivo son las librerías con marcada personalidad.


CLÁSICA Y MODERNA, en la Avda. Callao 892, es una de ellas. Ahora es mucho más que una librería, pues el espacio dedicado a los libros es en realidad bastante reducido y predomina el destinado a salón de encuentro, donde se puede tomar un café o incluso comer, pero también asistir a la presentación de una nueva publicación y en la tarde/noche a algún espectáculo. Aún así, el rincón de los libros, al fondo del local, conserva el sabor de la tradición que le proporciona haber sido abierto al público en 1938, pero con origen en el negocio que emprendió en 1916 un librero madrileño que se trasladó a estas tierras buscando nuevos horizontes, Emilio Poblet.









Librerías más modernas pero igualmente acogedoras están presentes en todos los barrios. Como esta que nos encontramos paseando por Palermo: LiIBROS DEL PASAJE (Thames 1762). También con cómodos espacios para tomar café u hojear los libros que puedes tomar de las altísimas estanterías mediante las escaleras dispuestas al efecto.










Pero la más espectacular es -sin duda- EL ATENEO, ubicada desde el año 2000 en el que fuera Teatro Gran Splendid, en la Avda. Santa Fe, nº 1860. La librería conserva casi todos los elementos arquitectónicos y ornamentales del antiguo teatro, incluidos los palcos (ahora zonas de lectura), la magnífica cúpula y el escenario. Según wikipedia es visitada por 3.000 personas al día y tiene 120.000 títulos en stock.








Da gusto que existan tantos y tan buenos lugares de encuentro con los libros, que esperemos sean capaces de sobrevivir a la crisis galopante que azota a este sector en todo el mundo.

Calas de Mallorca

A principios de agosto de 2014 pasamos unos días en la costa este de Mallorca, en Sa Coma. Desde allí hicimos dos excursiones marítimas que nos permitieron recorrer la costa más próxima, tanto hacia el norte como hacia el sur, y contemplar los magníficos paisajes que se observan, de los que recogemos aquí algunas muestras, aunque realmente no hacen justicia a la riqueza y variedad de colores que ofrece la realidad.











Entre viñedos de Rioja

A mediados de abril de 2014 realizamos una escapada a tierras de Rioja, con base en Laguardia y visitas a Haro, Elciego, Logroño, Elvillar, Sierra Cantabria, parque natural de Izki, San Vicente de la Sonsierra, Labastida y Nájera.


Este viaje de cinco días fue la ocasión de conocer una zona en la que prácticamente no habíamos estado, salvo en el restaurante Casa Terete de Haro, en donde volvimos a comer el lechazo al horno, y en Logroño, en donde habíamos estado de paso hace ya mucho tiempo.

Haro: Pórtico de la iglesia de Santo Tomás

Logroño: Museo de La Rioja

Tuvimos como base Laguardia, en la Rioja alavesa que merece una visita aunque sólo sea por el pórtico gótico policromado de Santa María de los Reyes. Por si fuera poco el pueblo es precioso, estupendamente conservado, con casonas de sillares de piedra arenisca en sus tres únicas calles que se extienden a lo largo de la loma desde la que se divisan extensiones y extensiones de viñedos, hacía la sierra de Cantabria, por un lado, y hacia la sierra de la Demanda por otro.


Es un paisaje cambiante. En este momento todavía ocre y marrón, porque las cepas estaban aún desnudas, si acaso con pequeños brotes que convertirán en verde el paisaje del verano para transformarse en rojizo en otoño. Seguramente, tanto en verano como en otoño, los colores serán más lucidos, pero ahora también tiene su encanto: líneas negras formando cuadrados perfectamente alineados, pequeñas lomas y vegetación de bajo bosque.
  
 

Porque el vino es naturalmente la actividad esencial de la zona que está llena de bodegas, la mayoría visitables. Marqués de Riscal tiene su bodega y su hotel en El Ciego. En la  bodega hacen visitas guiadas en donde te explican todo el proceso de la elaboración del vino. Pero lo espectacular del recinto, que parece un pueblo, es el hotel diseñado por Gerhy, siguiendo la estética del Gugenhain pero respetando la arquitectura de la zona y haciendo guiños a los colores de las botellas de tinto de Riscal: morado, oro y plata.

Bodega Ysios, de Calatrava (Laguardia)

Hotel Marqués de Riscal, de Gehry (Elciego)

Toda la zona está llena de pueblos bonitos, con casonas blasonadas, estructura de piedra, balcones de hierro forjado y calles tranquilas, limpias y sin coches. Se nota que la cultura del vino da y dio buenos ingresos. Son fundamentalmente pequeños minifundios que completan los ingresos familiares vendiendo su producción a las grandes bodegas.


Rio Ebro


San Vicente de la Sonsierra


Nájera: Santa María la Real (Panteón de los reyes)

Esta ruta del vino y de los pueblos con su rico patrimonio histórico, puede completarse con una ruta de dólmenes, abundantes en la Rioja alavesa, adentrándose en la sierra de Cantabria por el parque natural de Izki. Y sin olvidar, claro, una gastronomía rica en verduras y hortalizas, cordero y embutidos, todo ello regado con cualquiera de sus caldos.

Dolmen La chabola de la Hechicera (Elvillar)


Parque natural de Izki


Viaje a Centroamérica

Estamos ya de regreso del viaje que nos ha llevado por tierras de Guatemala, Colombia (Cartagena de Indias) y Panamá. Confiamos en que no se haga esperar demasiado el diario en el que daremos cuenta del interesante recorrido por ciudad de Guatemala, los coloridos pueblos indígenas del altiplano guatemalteco (Chichicastenango, Sololá, Panajachel, Santiago de Atitlán), Antigua, las ruinas mayas de Tikal, la esplendorosa Cartagena de Indias, ciudad de Panamá y el sorprendente archipiélago de Kuna Yala. Las fotografías que siguen son solo un anticipo.

 








Escapada otoñal a Sierra de Francia y Las Batuecas

 
 
 

 
Hace unos días regresamos de un viaje de cuatro días por tierras salmantinas, en donde, tomando como base La Alberca, nos movimos por el Parque Natural de Sierra de Francia y Las Batuecas.

Este es el Diario.