Casa Lis (Salamanca) – Museo Art Nouveau y Art Déco


Al regreso de nuestra escapada a los Arribes del Duero en junio de 2012 nos detuvimos en Salamanca para cumplimentar una visita que, para unos amantes del Art Nouveau como nosotros, era una importante asignatura pendiente: la Casa Lis.


En realidad se trata más bien de dos visitas. Por un lado la casa, su arquitectura, sus herrajes, sus vidrieras... Y de otro, las colecciones que integran el Museo de Art Nouveau y Art Déco que abriga el edificio.

El edificio

La casa fue construida a principios del siglo XX por encargo de un potentado salmantino industrial del sector de curtidos, Miguel de Lis (1855-1909). Contrató para ello al arquitecto Joaquín de Vargas y Aguirre (1857-1935), quien se había trasladado de su Jerez natal a Salamanca para ejercer como arquitecto provincial.

El palacete se construyó sobre un solar muy irregular y en acusado desnivel que daba sobre la muralla, lo que dio lugar a soluciones arquitectónicas diversas y brillantes.

La entrada principal se sitúa en la calle El Expolio, al lado del conocido Archivo General de la Guerra Civil Española. Esa fachada norte posee una verja claramente inspirada en el Art Nouveau belga, que da paso a un pequeño patio tras el cual se encuentra el edificio de dos plantas.




La fachada sur, sobre la muralla y con vistas al río, ofrece un aspecto totalmente diferente. El edificio se cierra con un largo paño de hierro y vidrio, de estilo industrial, y el desnivel hasta el paseo se salva con una doble escalera, terrazas ajardinadas, y una gruta con rocalla y escultura.




El interior del edificio es menos atractivo debido a que ha sido acondicionado para el museo y no se conserva la distribución ni la atmósfera inicial del conjunto de habitaciones distribuidas en torno a un patio interior. La espectacular vidriera que cubre ahora este patio y llama la atención nada más entrar, así como las actuales vidrieras de la fachada sur, no son originales sino añadidas durante la habilitación del edificio para museo en la pasada década de los noventa y fueron realizadas por el artista catalán Juan Villaplana Hernández.



El museo

El museo es una fabulosa exhibición de los fondos de la Fundación Manuel Ramos Andrade. El fundador fue un experto anticuario que se especializó en Art Nouveau y Art Déco y que donó todas sus valiosas colecciones a la Fundación que lleva su nombre.

Las colecciones que se exponen abarcan una amplia gama de objetos: pinturas, muebles, joyas, abanicos, porcelanas, esmaltes, vidrios, bronces, esculturas, juguetes, "bellezas de baño"…



Merecen ser destacadas especialmente tres colecciones. La de muñecas de porcelana francesas del siglo XIX, que dicen es la mejor del mundo. La colección de vidrios de Emile Galé, a los que se dedica una sala. Y el conjunto de criselefantinas (las características figuras Art Déco que combinan metal y marfil) de los más importantes creadores de la época (Chiparus, Preiss, Poertzel…), cuidadamente presentadas en expositores individuales.

Dos visitas en una que merecen el viaje
 

Arribes del Duero

La pasada semana realizamos una escapada de tres días a los Arribes del Duero. Hemos colgado un resumen en la sección de Diarios del blog. Se puede acceder desde el siguiente link:

http://ambiorviajerum.blogspot.com.es/p/arribes-del-duero.html

O también a través de la web de "Los Viajeros":

http://www.losviajeros.com/Blogs.php?b=7596


Barcelona mágica

Mágica, como la flauta de la ópera de Mozart que tuvimos la fortuna de poder presenciar en abril de 2012 en el Liceo, bajo la dirección musical de nuestro sobrino Pablo González (entrevista en CATALUNYA RÀDIO). Estuvo fenomenal. La segunda aria de la reina de la noche pone los pelos de punta (la soprano era la húngara Erika Miklosa, que tiene una versión en concierto colgada en Youtube: "Der Hölle Rache").  La crítica destacó especialmente la dirección de Pablo y las representaciones de Pamina y Papageno (EL PAÍS Cataluña)



O como la arquitectura modernista de cualquier calle del "ensanche". Y aquí no se trata de las relativamente "modestas" "maisons de maître" de Bruselas. En Barcelona todo es a lo grande: enormes y numerosos edificios ocupando chaflanes o lugares no tan vistosos, además de las joyas de Gaudí que sobresalen entre todas.  Para unos amantes del art nouveau como nosotros esta ciudad es todo un festín. Visitamos la Sagrada Familia, el Palau de la Música, el Museu del Modernisme Catalá (C/Balmes, 48) y nos deleitamos paseando por el Eixample.



Y para que la magia fuese completa descubrimos una iglesia románica -Santa Ana-, un lugar recoleto y romántico, sólo para iniciados. Vale la pena buscarla y encontrarla al lado de la Plaza de Cataluña.


Y además paseos por las Ramblas, el barrio gótico, el Born, la Barceloneta, la rambla del mar... Total, una escapada muy agradable de la que acabamos de regresar.

Nuevo Diario

El diario sobre el viaje que realizamos en febrero pasado a Patagonia e Iguazú está ya disponible, tanto en la sección correspondiente de este blog como en la web Los Viajeros:


Rabat, encore

Nos encontramos nuevamente en Rabat, donde la dispersa familia ha logrado volver a reagruparse. Celia disponía de unos días libres tras un desplazamiento de Shanghai a Londres por razones de trabajo y propuso que viniéramos a Marruecos a visitar a Lucía y Damien, así que aquí estamos. Hemos vuelto a recorrer algunos lugares que ya conocíamos y estamos descubriendo otros nuevos,  como el litoral costero que circunda Rabat, tanto por el sur (las playas de Témara y Skhirat), como por el norte (los jardines exóticos de Bouknadel, la playa de las naciones, la laguna y parque nacional de sidi Boughaba, el mercado y puestos de comida de pescados de Mehdiya, así como el disparatado museo Belghazi). Pero lo que prima en este viaje es el parloteo familiar... hay que aprovechar estas ocasiones.















Paseando por el lago Grey

Acabamos de recibir por correo electrónico esta foto que nos mandaron Juan y Cristina, con quienes coincidimos en el hotel de las Torres del Paine. Juan es un artista de la fotografía, viaja con una cámara excelente a la que añade unos teleobjetivos inmensos con la que capta imágenes espectaculares. Los dos puntitos somos nosotros haciendo la ruta de los témpanos que se desprenden del glaciar Grey, al fondo. Nos la hizo desde la la terraza del hotel, a una distancia considerable, pero su potente equipo fue capaz de salvar los kilómetros que nos separaban.

Cataratas de Iguazú

El viaje no pudo tener mejor broche final. Tras dar un salto de 4.000 km pasamos del fresco seco de la estepa patagónica al calorazo humedo de la selva tropical y nos encontramos con esta maravilla de la naturaleza.

El primer día visitamos la parte argentina de las cataratas. Comenzamos por el lugar más impactante: la garganta del diablo. Un salto de agua 80 metros de altura que resulta difícil de apreciar de cerca porque el viento atraía el agua de la cascada hacia nosotros, nos empapaba las gafas, el objetivo de la cámara y a nosotros mismos, así que quedamos como sopas.


Después hicimos el llamado circuito superior, recorriendo la cresta de las cascadas, que se extienden por un frente de más de 3 km.


Las pasarelas del circuito inferior permiten recorrer y contemplar los saltos desde abajo.


Y para finalizar no nos resistimos a probar el paseo en barca hasta el borde mismo de las cascadas. Y eso sí que fue un auténtica ducha. El guía en este caso no exageró nada. Efectivamente, quedamos tan mojados como si nos hubiesen tirado varios calderos de agua por encima.


Al día siguiente nos llevaron a ver la parte brasileña. Al margen de que el día amaneció espléndido, la panorámica que ofrece esta parte es más espectacular porque a lo largo del recorrido se va viendo selva y cataratas justo enfrente. El conjunto es de gran belleza, aunque las fotos no van a estar a la altura porque habíamos olvidado la cámara de fotos en el restaurane donde cenamos la noche anterior. Afortunadamente la recuperamos, pero esa mañana tuvimos que hacer las fotos con los móviles.

Y con esto se acabó el viaje. Vuelta al hotel a esperar que vengan a buscarnos para ir al aeropuerto y mientras esperamos hacemos a dos manos este post. Próxima etapa: Iguazú-Buenos Aires- Madrid-Oviedo.